Has sido madre hace unos meses y estás alimentando a tu bebé con lactancia materna. Todo está yendo fenomenal y no han surgido problemas por lo que te sientes feliz y disfrutas de esta etapa sin miedos ni preocupaciones.

  Pero un día tu bebé se va a agarrar al pecho y a ti te invade una sensación completamente desconocida y que no sabes ni cómo describir. Sólo sabes que de repente no soportas que tu bebé esté mamando y que necesitas huir de esa sensación. Además no te atreves a contárselo a nadie por el miedo a ser juzgada y lo vives con mayor angustia.

¿Te suena?

Se llama la agitación del amamantamiento y aunque no hay evidencia científica sobre ello, la realidad es que muchas madres lo experimentan, por lo que ha llegado el momento de que hablemos de ello y le demos credibilidad para que deje de ser un tema tabú del que da miedo o vergüenza hablar.

¿QUÉ ES?

Es ese conjunto de sensaciones de connotación negativa que tiene la madre cuando el bebé va a mamar. Se podrían etiquetar como rechazo, pero en realidad a las madres que lo han sentido les cuesta mucho definirlo.

Algunas refieren una necesidad irracional de alejarse del bebé, otras explican que es como si literalmente no pudieran acercar al bebé al pecho, sin saber darle sentido a esa reacción. Pero lo que sí anida en todas es un gran sentimiento de angustia y de culpa. En ocasiones este gran malestar se puede manifestar incluso de forma física (estómago revuelto, llanto, náuseas, escalofríos u hormigueo que recorre el cuerpo…).

Lo que ocurre a continuación es como una necesidad inconsciente y urgente de alejarse y huir de esa sensación.

Pero no caigamos en el error de pensar que la madre no quiere dar el pecho. Todo lo contrario, ella lo desea y es ahí donde surge ese encontronazo de sensaciones opuestas entre deseo de hacerlo y rechazo a ese momento.

¿CUÁNDO SUCEDE?

Normalmente ocurre en niños más mayorcitos, y también lo refieren más frecuentemente madres que amamantan durante el embarazo y en tándem (se queda embarazada de nuevo y amamanta al recién nacido y al mayor). También pude aparecer con cambios físicos como la regla o la ovulación.

¿POR QUÉ OCURRE?

Realmente no se sabe la causa. Hay autores que lo relacionan con las hormonas, teniendo en cuenta los momentos en los que sucede con mayor frecuencia.

Otros autores se decantan por la teoría de la necesidad que aparece en la madre de que su bebé crezca más rápido.

Pero en realidad no le podemos dar una explicación basada en la evidencia científica.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Mi primer consejo sería desterrar el sentimiento de culpabilidad. Aunque sé que no es fácil, ya que concebimos como imposible un sentimiento de rechazo hacia la persona que más queremos en el mundo, el hecho de conocer que esto sucede ha de ayudarnos a pensar que es algo normal, de lo que se puede hablar con tranquilidad y sin esa connotación negativa. Recuerda que es una sensación incontrolable generada por tu cuerpo y no algo que haya construido tu mente y que puedas controlar.

Ante la pregunta que me hacen algunas madres de si se puede prevenir, mi respuesta es que es díficil ya que hasta que se estudie en profundidad, no se saben las causas, y para prevenir que algo suceda lo más fácil es evitar su causa.

Y UNA VEZ QUE SUCEDE, ¿CÓMO EVITARLO O HACER QUE PASE?

Me temo que la respuesta a esto tampoco es fácil, ya que volvemos una vez más al hecho de que para eliminar una situación es necesario eliminar su causa.

Creo que el consejo que más puede ayudar es no intentar negar esa sensación ni darle una importancia excesiva, ya que es probable que el hecho de darle importancia haga que la vivamos con más intensidad.

La paciencia puede ser una herramienta que te ayude en una situación así. Una vez que desterramos la culpa y sabemos que es algo incontrolable, es más fácil que la espera mientras pasa se nos haga más llevadera.

ADEMÁS, ESTOS TIPS TE PUEDEN AYUDAR:

  • Puedes intentar distraerte leyendo, escuchando música, charlando…
  • Si consigues hacer que las tomas sean más cortas, puede que te sea más fácil sobrellevarlo.
  • Prueba a volver a valorar el agarre como lo hacías al principio de la lactancia. Al hacerse más mayores, [email protected] niñ@s pueden cambiar la posición y quizás el recuperarla te haga sentir mejor.
  • Trata de identificar si esa sensación se agudiza en algunos momentos determinados del día y evita las tomas en esos ratos.
  • Busca apoyo en alguien en quien confíes y que sepa cómo hacerte sentir bien para recurrir a él/ella en esos momentos.
  • Resérvate momentos especiales para ti, que te reconforten y te carguen de energía, ya que si llegas a las tomas con positividad y optimismo te será mucho más fácil sobrellevar cualquier sensación que no te haga sentir bien.
  • No tengas miedo a hablar de ello, sobretodo con personas que sepan aconsejarte, ya sea porque sean grandes conocedoras de la lactancia o porque hayan experimentado lo mismo que tú.

Si, a pesar de todos estos truquillos ,dar el pecho se ha convertido en algo imposible para ti y crees que necesitas dejar el pecho, el destete puede ser la solución.  Recuerda que puedes hacer un destete respetuoso que os facilite a ambos esta transición.


    1 Response to "La agitación del amamantamiento"

    • lactanciamaternadianamartinez

      Cuéntame si te ha pasado o habías oído hablar de ello.

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