En este post os contaba cómo identificar si nuestro bebé está obteniendo leche del pecho. Hoy vamos a hablar sobre las diferentes maneras que tenemos de saber si esta cantidad de leche que está tomando es la suficiente para su correcto desarrollo.
Para ello, podemos observar 4 señales principales:
- DEPOSICIONES: El meconio es la primera caca que expulsa el bebé y es de color marrón muy oscuro (en ocasiones casi negra) y de consistencia muy pegajosa. Tanto, que nos puede resultar complicado limpiarla con una sola pasada del pañito. La leche materna es un perfecto “laxante” para el bebé ya que le ayuda a expulsar ese meconio con lo que hay menor riesgo de que tenga ictericia (el color amarillento que obtiene su piel).
A partir de alrededor los 2-3 días de expulsar el meconio, las heces se convierten en las denominadas “de transición” que no son otra cosa que el paso previo a las que ya hará después y que serán las que conozcamos más. Las heces de transición son más líquidas y menos pegajosas y su color también es más clarito, pudiendo ser desde dorado hasta grisáceo-verdoso. Pero no os preocupéis, no es necesario que os hagáis un máster en cacas infantiles para saber si el bebé se está alimentando correctamente. Simplemente hay que observar que deja de expulsar meconio y las heces cambian. Esto nos indica que se está alimentando.
Antes de la semana las heces de transición dejan paso a las definitivas, variando éstas también en color y consistencia. Suelen ser además explosivas y con un olor no desagradable.
En cuanto a la frecuencia, tampoco hay una regla establecida ya que los bebés pueden hacer desde una caca en cada toma (suele ser lo más frecuente a partir del sexto día), hasta 4 o 5 al día y ambas situaciones son normales. Algunos niños pueden hacer bastantes más cacas al día y también es normal. Al cabo de un tiempo la frecuencia de las deposiciones disminuye y no hace caca todos los días o incluso se distancian 5-7 días (o más). La situación de estreñimiento la determina la consistencia de las heces y no la frecuencia, ya que si es una bola dura y grande puede producirle problemas al intentar expulsarla. En cambio, si lleva ya unos días sin hacer caca pero cuando la hace es de consistencia normal, no lo consideraremos estreñimiento.
Hemos de sospechar que nuestro bebé no está obteniendo suficiente leche si observamos:
- Que sigue expulsando meconio después del 4º día
- Que las heces de transición persisten tras el 7º día
- Que a partir del 6º día y hasta el mes hay menos de 3 deposiciones al día

- MICCIONES: Fiarnos de los pises como medidor de la cantidad de leche que toma el bebé sólo nos sirve si no está tomando otros líquidos.
El hecho de ver que está haciendo pis adecuadamente (más de 6 micciones al día a partir del 6º) nos indica que está tomando una cantidad de leche importante. En cambio si notamos que deja de mojar pañales, que su frecuencia se reduce drásticamente o que adquieren un color oscuro, hemos de consultar rápidamente.
- PESO: Es importante que a la hora de valorar el peso de nuestro bebé lo hagamos según las gráficas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los niños y niñas alimentados exclusivamente al pecho , ya que de otra forma nos pueden salir resultados sesgados que nos creen problemas innecesarios en la lactancia. Estas gráficas las podéis encontrar en la página web de la OMS.

Los bebés alimentados al pecho tienen mayor ganancia de peso hasta los 3-4 meses para enlentecerse ésta a partir del 4º mes.
Cuando los bebés nacen presentan una pérdida de peso de aproximadamente el 4-7% que empiezan a recuperar alrededor del tercer día y han recuperado por completo sobre el séptimo día de nacimiento. Si observamos que el bebé pierde hasta un 10%, que empiezan a recuperar a partir del día 7 y/o que recuperan el peso hasta el día 21 de vida, hemos de asegurarnos que no estamos cometiendo errores que podrían interferir en una lactancia adecuada como ponerle horario al pecho u ofrecer biberones o tetinas que puedan confundir al bebé. También hemos de consultar con una persona experta en lactancia que nos ayude a valorar el agarre y a corregirlo si no es correcto y por supuesto que nos ayude a asegurarnos de que el bebé está obteniendo la leche que necesita. Si en 24-48 horas el bebé sigue perdiendo peso hemos de ofrecerle la leche de otra manera.
Aquí tenemos varias opciones. Podemos utilizar un relactador para que a la vez que el bebé estimula el pecho, sepamos qué cantidad de leche está tomando. También podemos extraernos la leche y ofrecérsela (lo ideal sería en otros métodos distintos al biberón como cucharita o vasito para que no interfiera en la lactancia). Por último si no podemos extraer la cantidad de leche suficiente para el bebé (recordando que la mejor manera de aumentar la producción es aumentando la frecuencia de la extracción), le ofreceremos leche artificial, manteniendo la extracción para poder retomar la lactancia directa al pecho una vez se haya recuperado el peso.
Pero la báscula no ha de ser el único indicador de cómo se está alimentando el bebé. Primero porque como ya hemos visto hay que valorar más datos como los pises y las cacas, y segundo porque muchas enfermedades acaban afectando al peso, que habrán de ser descartadas ante un bebé que no gana peso adecuadamente. Por último, no debemos olvidarnos de que hay niños que son bajitos y/o delgados pero están sanos.
- ESTADO GENERAL: Si notamos que el bebé se encuentra apático o lloroso (no reclama el pecho o lo hace débilmente, cuando está despierto está aletargado, tiene un llanto débil pero continuo a lo largo de todo el día), no tiene mucha fuerza y/o presenta alteraciones en cualquiera de los signos que hemos mencionado previamente, podemos sospechar que no se está alimentando bien y hemos de consultar con una persona experta en lactancia.
Es probable que hayáis oído hablar de alguno de los siguientes métodos para comprobar si el bebé está tomando la suficiente cantidad de leche que necesita, ya que han sido muy utilizados en el pasado o incluso os los hayan recomendado. Pero en realidad, estos métodos no sirven y os cuento por qué:
- Doble pesada: es decir, pesar al bebé, darle el pecho y volver a pesarle. Es un dato muy inespecífico ya que influyen muchas circunstancias en el cambio del peso y nos puede hacer equivocarnos.
- Biberón de prueba: consiste en ofrecerle el biberón después de la toma al pecho para comprobar si se ha quedado con hambre. Como ya os he comentado en otras ocasiones, la succión es un reflejo innato del bebé, por lo que siempre (o casi siempre) que le ofrezcamos un biberón va a succionar y eso no significa que se haya quedado con hambre.
- Extracción de leche: También os he comentado en otras ocasiones que la extracción del bebé es mucho más eficaz que la nuestra. Por eso lo que nos saquemos con el sacaleches o manualmente va a ser menos cantidad de la que está tomando el niño cuando mama del pecho.
Aprender a observar a nuestro bebé es una de las herramientas clave en la lactancia. Ante un niño sano, si hace pis y caca correctamente, la evolución del peso es la adecuada y vemos que se encuentra con energía y contento la mayor parte del día, podemos decir que se está alimentando perfectamente con nuestro pecho.
Diana Martínez. Matrona
@dianamartinezlactancia
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